Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

La pestaña perdida

Iris y Aro lloraban en el prado.

—¿Qué os ha pasado?—

La verruga Verru

preocupada preguntaba.

Los ojos Iris y Aro lloraban por la pérdida de su pestaña

Que una pestaña ha volado

y no la encontramos.

—No os preocupéis, ya nacerá

otra pestaña tan pesada

como una castaña.

¡Queremos nuestra pestaña!

¡Sin ella no somos nada!

¡¡¡Dejad de llorar!!!

¡¡¡Dejad de buscar!!!

que otra pestaña nacerá

La verruga Verru algo ocultaba

mas una brisa sopló y la hizo

estornudar.

¡Atchis!

La verruga Verru también perdió su pelo, que era la pestaña perdida de Iris y Aro

Un pelo de la verruga de Verru

salió disparada,

mas resultó ser la pestaña

de Iris y Aro,

y tan rizada.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Pitete el cometa

Pitete era un cometa al que le gustaba jugar a saltar de estrella en estrella. A Pitete le hacía mucha gracia cuando al acercarse a una estrella, ésta tomaba aire y más aire hasta que su tripa se inflaba tanto que cuando llegaba Pitete, rebotaba y era lanzado de estrella en estrella.

Todas temían la estela de Pitete, pues con un solo roce de su gran cola les hacía mucho daño, pero nunca se lo habían dicho al cometa.

Y así iba él, de estrella en estrella jugando y saltando.

Una noche, una estrella ya muy mayor, aún estaba adormilada y no vio a Pitete; no tomó aire, ni infló su tripa y por ello el cometa no rebotó. Cayó en ella y sin saber él lo que sucedería, hizo un agujero en el cuerpo de la estrella dejándola sin una patita.

   Una parte de Pitete se enfrió, porque las lágrimas de su tristeza no aguantaban el dolor de la estrella. Poco a poco fue menguando hasta quedar dormido.

—¡Despierta, niño! No te quedes en mi regazo y mira— le dijo la estrella señalando a una pequeña luz que brillaba, delante de ellos. —No estés triste, niño, que algo hermoso ha sucedido.

—¿Qué es? —Dijo Pitete secándose otra lágrima.

—Es un nuevo cometa que se ha creado con el golpe. Lo llamaremos Antón ¿Qué te parece?

—Me gusta mucho su nombre. ¿Por qué él no tiene cola como yo?

—Porque tiene que crecer, así eras tú hace muuuucho tiempo, pero no lo recuerdas. ¡Anda ve a jugar con él!

La estrella animó a Pitete que comenzó a brillar de nuevo con gran intensidad y marchó con su nuevo amigo.

—Correréis y viajareis por todo el universo. Ya me contareis lo que vais viendo, queridos niños.

Desde entonces, Pitete ya no juega a saltar de estrella en estrella, ahora juega con Antón a hacer carreras y bonitas piruetas.

Autora: María José Vicente Rodríguez

La caja de las aventuras

—Sofía, te invito esta tarde a mi casa a merendar, vendrá también Clara— dijo muy entusiasmada Alba, mientras las otras amigas daban brincos de alegría por la invitación.

Cuando Sofía llegó a casa de su amiga se quedó extasiada al ver toda la colección de Nancys y Barbies que tenía Alba.

—¡Pero esto es impresionante! Parece una tienda de juguetes. ¿Podemos jugar con las Nancys? Oh, me gusta muchísimo la que va disfrazada de sirena. Tú podrías ser Lucas y cuando llegue Clara que elija otra, ¿podemos, podemos, porfa? — Sofía le ponía caritas y se acercaba a Alba lloriqueando como un perrito.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay 

—De eso nada, he pensado que podemos jugar a la Play y luego hacer videos de Tik Tok, yo elijo las canciones.

—Pero, ¿por qué no podemos jugar con las muñecas?

—Porque están muy chulas donde están, y jugar con ellas es un rollo.

Cuando llegó a casa Sofía, después de estar con sus amigas, estaba muy seria.

—Cariño mío, ¿qué te pasa? —Le preguntó su madre.

—Jamás me he aburrido tanto estando con mis amigas. Doce Barbies, ocho Nancys, siete LOL y hemos estado toda la tarde haciendo muecas con un móvil, bailando movimientos imposibles de hacer y comprando cosas para unos muñecos de un juego de la tablet  que se llama Toca Boca. ¡Un aburrimiento mamá, un aburrimiento!

Imagen de Kon Zografos en Pixabay 

—Pues hija, el sábado ya sabes que viene Alba a casa, sus padres nos la dejan porque tienen una comida importante y no la pueden llevar.

—Pues yo no tengo móvil, ni Tablet, tendrá que jugar conmigo a lo que siempre juego. Ya veremos qué pasa.

Cuando Alba llegó el sábado a casa de Sofía alucinó en colores.

—¿En serio tía que no tienes ni móvil ni tablet? ¡Pues podrías haberme avisado y me hubiera traído los míos, ¿ahora qué haremos?

—Pues jugar con “La Caja de las Aventuras”. — Sofía le enseñó una caja de madera muy grande decorada con los colores del arcoíris.

—¿Y qué es eso con tanto brilli brilli? — Alba señalaba la caja haciendo gestos muy exagerados con las manos.

En el interior de “La Caja de las Aventuras” había diferentes apartados con sobres de colores enumerados hasta el doce. En un lateral había dos dados cuyas caras estaban decoradas con dibujos de purpurina.  El uno era un unicornio; el dos eran lunas sonriendo, el tres, soles con los mofletes gorditos; y así cada cara era diferente.

—¡Oh que dados más bonitos, no había visto nunca unos así! — Alba los cogió entre sus manos observándolos y de inmediato el juego la atrapó— ¿Y qué hacemos con estos sobres?

La sonrisa de Sofía, de oreja a oreja, le iluminó la cara.

—Lanza los dados sobre el tapete que está aquí—. Sofía cogió una tela que estaba doblada debajo de lo dados y la extendió sobre la mesa. Las imágenes de las caras de los dados aparecieron sobre la tela en 3D y parecían que se movían. — Venga, tira.

—Vale, me ha salido un tres y un dos, ¿qué hago ahora?

—Coge el sobre con el número cinco y lo guardas. — Le contestó Sofía lanzando ella ahora en su turno. — Yo el doce. Venga abre el sobre tú primero.

Alba sacó del sobre nº 5 tres tarjetas:

Disfraz: pirata.

Aventura: buscas un tesoro.

Final: Tienes dos opciones a elegir: Encuentras el tesoro y te haces rica; No encuentras el tesoro y te apresan porque eres una pirata muy buscada por la policía.

Sofía abrió su sobre nº 12 y sacó sus tres tarjetas:

Disfraz: astronauta.

Aventura: buscas agua y plantas en otros planetas.

Final: Tienes varias opciones:

  • Encuentras agua;
  • Encuentras plantas comestibles;
  • Inventa nuevo final.

—Y ahora ¿cuál de las dos historias elegimos? — Preguntó Alba.

—No se puede elegir, tenemos que inventarnos una historia donde se incluyan las dos. Eso es lo divertido. Empecemos por disfrazarnos, ¿qué te parece? — Sofía estaba ya dando vueltas a su cabeza para intentar unificar las dos historias y tratar de buscar un nuevo final.

A las nueve de la noche los padres de Alba llegaron de su comida para recoger a Alba. Se quedaron sorprendidos al ver a su hija disfrazada de pirata astronauta, en su poder tenía una caja que llevaba escrito TESORO, en el interior había agua y una planta. Sofía, disfrazada de astronauta había encontrado plantas y agua en su nuevo planeta y había decidido unirse a la pirata Alba y negociar al mejor postor las coordenadas del nuevo planeta.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Reseña de la novela Antares

TÍTULO: Antares

AUTOR: Francisco Díaz Valladares

AÑO DE EDICIÓN: 2012

EDITORIAL: Edelvives

Nº DE PÁGINAS: 208

EDAD RECOMENDADA: A partir de 14 años

Esta novela de narrativa juvenil obtuvo el XII Premio Alandar, en 2012. Antares es un libro de lectura ágil con una temática que te atrapa desde las primeras líneas, una aventura en alta mar donde se lucha contra el mar y las tormentas y, quién sabe, que otros peligros te encontrarás. Es una novela de escenas rápidas y con abundantes descripciones que te sumergen en la trama. Te adentrarás en el barco como un miembro más de la tripulación, sufriendo todos los peligros que ocurren.

Los personajes van evolucionando con respecto a la trama, resolviendo de forma satisfactoria los peligros que van sucediendo uno tras otro. Te encontrarás a Keka, la protagonista y a su tripulación, formada por seis hombres.

Keka, una joven de casi quince años, nieta e hija de marinos, nos introduce en la narración con la frescura de una adolescente. Nos cuenta una aventura vivida de primera mano en diecinueve capítulos. Son capítulos cortos y tiene un glosario final donde puedes consultar la terminología naviera que se utiliza en la novela.

«Las bombas de achique siguen funcionando bien y estamos logrando mantener a raya la vía de agua, pero uno de los motores ha empezado a darnos problemas».

El padre de Keka, el capitán Moíños, es el patrón de un remolcador de altura, el Antares, de la Autoridad Portuaria de Algeciras. Él debe salir con su tripulación para rescatar a un pesquero que está en apuros. Keka, decide hacer novillos del instituto para despedirse del padre y, de camino, ver al chico que le gusta, Abdú. Cuando llega al Antares no hay nadie y se cuela en el barco, quedándose dormida. Cuando despertó, había pasado unas horas y estaban en alta mar, lo que supondría un gran problema para el capitán, pues no estaba permitido que ninguna persona ajena a la tripulación estuviera en el barco.

De esta situación de partida, Keka realiza una serie de aprendizajes, que recuerdan a los aprendizajes de los héroes, como Ulises y Hércules. Muchas emociones afloran en esta travesía.

1º Aprendizaje: Toda acción tiene consecuencias

Cuando el capitán vio en su camarote a su hija, la preocupación lo invadió, pues debía responder a su trabajo y el tiempo empeoraría, con su hija allí, todo podía cambiar.

 «Me dolió verle apretar la mandíbula en aquel gesto de preocupación e impotencia. Todo por mi culpa”.

Keka siente culpabilidad, puso al padre en una encrucijada, pues si él daba la vuelta para dejarla en casa, muchas personas podían morir, por lo que consigue interiorizar que todo tiene unas consecuencias.

2º Aprendizaje: La importancia del trabajo en equipo.

Pronto empieza una tormenta y en poco tiempo se va haciendo cada vez más ruda.

«El Antares cabalgaba entre las olas (…) dirigiéndose hacia aquel brumoso y tétrico horizonte».

Keka descubre lo que es el miedo por lo que se avecina y por lo que están viviendo. Fue muy importante para ella ver cómo la tripulación se enfrenta a ello trabajando en equipo.

3º aprendizaje: Amor incondicional.

Suceden diferentes situaciones peligrosas en las que cada miembro de la tripulación es capaz de dar la vida por el otro. Aprenderá a sacar de ella la fuerza necesaria para luchar y proteger a los demás.

«La chica, el jefe de máquinas y cualquier miembro del barco deben acudir inmediatamente a la cabina de mando. Si dentro de un minuto no están aquí, empezaré a matar al resto de la tripulación. Y para que comprobéis que no hablo en broma, aquí tenéis una muestra».

4º Aprendizaje: Solidaridad.

Keka descubre la existencia de piratas que trafican con personas y conoce cómo viven los inmigrantes hacinados. Los buques Fantasmas transportan a cientos de personas inmigrantes que se juegan la vida para llegar a nuestro país.

“Mientras pasábamos, nos miraban con ojos aterrados (…) Nunca olvidaré la tristeza de aquellos rostros, la incertidumbre, la desesperanza”.

En definitiva, es una novela indispensable en tu biblioteca si eres una persona apasionada de la aventura. Es apropiada tanto para adultos como para jóvenes. Es de fácil lectura gracias al ritmo de los diálogos y la acción que se va produciendo. Es un libro que, a pesar de contar con vocabulario muy específico del mar, se entiende a la perfección. Me parece una novela muy bien escrita, con descripciones necesarias para entender bien la trama. Trata temas actuales y bien documentado.

Reseña realizada por: María José Vicente Rodríguez

Reseña de Las Guerras del Sur

TÍTULO: Las Guerras del Sur.

AUTOR: Martin Lee

AÑO DE EDICIÓN: 2021

EDITORIAL: Ediciones Passer

Nº DE PÁGINAS: 630

SINOPSIS:

Las Guerras del sur, nos cuenta como occidente se desangra en una guerra fratricida. Las grandes casas de Luominem se enfrentarán entre sí motivados por la codicia del trono jaaladrin, mientras una sombra acecha a las tierras de Gimlond y amenaza el mundo que conocen. ¿Será el fin de la era anatai?

Sombra, traición e intrigas desembocarán en crueles batallas por su dominio, en esas batallas se involucran antiguas razas, seres mitológicos y antiguos dioses que habitan en las mágicas tierras de Luominem.

La reina Sibni está esclavizada por su esposo, un Thal que la desprecia, pero algo dentro de ella la llama desde tierras lejanas. ¿Podrá Sibni liberarse de las cadenas que la oprimen? ¿Qué poderosa fuerza puede hacer que una esclava se convierta en la emperatriz más poderosa de ambos continentes?

Esta novela de fantasía épica, de alta fantasía, es el tomo I de la saga Mythos. En ella te adentras en el mundo de las tierras de Luominem, donde Martin Lee te invita a luchar por el poder; sentirás la traición, la codicia y también el amor.

Te transporta a la Edad Media creando una ambientación perfecta con descripciones magistrales; donde admirarás la belleza de sus palacios y de sus territorios. Los capítulos son cortos, de lectura fluida aun a pesar de utilizar un lenguaje adecuado a la época.

“…un palacio construido en fino mármol rojo con una tira de arcos y columnatas de mármol blanco, con antiguas oraciones a los dioses grabadas en cada una de ellas, que confluían en la plaza central de la ciudad, …”(PAG 48)

“Sibni se acercó al balcón del norte y notó en la cara la fresca brisa vivificante de la mañana. El astro rey nacía de entre unas bellas nubes que se inflamaban con un ardiente color rojizo, dándoles aspecto y talla de bellas formas” .(PAG 23)

Existe una línea temporal donde se desarrolla la historia, aunque la narración va dando saltos de un lugar a otro. En los primeros capítulos, el autor, te presenta las diferentes casas y su situación territorial (existe un dosier al final del libro donde te da más información de cada una de ellas); posteriormente te introduce los conflictos que se van a ir sucediendo en diferentes lugares de las tierras de Luominem, así como los lazos de sangre que se realizan con matrimonios concertados por la lucha del poder. Al final, el autor, te hará luchar en cada una de las batallas que se desarrollan, donde la estrategia militar será imprescindible; conocerás formaciones en bloque, en pinza, o cuña. Con las tácticas iberienses Martin Lee te hará partícipe de Las Guerras del Sur con una narración rápida, detallada y cruenta.

“Las estrellas, escondidas, parecían querer volver sus ojos en otra dirección. Los invasores habían llegado”.(PAG 563)

Además de la temática bélica, van a ser esenciales en la trama el culto a la diosa Inhi, por un lado, y el culto a los seis dioses de Amarth, por otro, ya que sus seguidores buscan la imposición de sus creencias.

Son muchos los personajes que aparecen, distribuidos por diferentes familias o casas y que prestan, o no, vasallaje al monarca, o thal, Ti-Abp y su esposa Sibni la Bella. Cada casa tiene su emblema, blasón, su razón de ser y su lema. Entre los personajes te encontrarás con razas diferentes: los anatai (a los que pertenecen la mayoría de las casas); los primeros nacidos son el pueblo chindalië, (casi inmortales, con fuerza, sabiduría, sanadores; podrían considerarse como los elfos de Tolkien en el Señor de los Anillos) y los uruks (serían como los orcos de Tolkien).

La fuerza, la magia y la oscuridad son los aspectos mágicos y de fantasía que Martin Lee presenta con sus personajes; cargados de belleza unos y de miseria otros.

“Profundas fueron las heridas que las hordas del Señor Oscuro nos regalaron, pero más profundo es el sentimiento de pérdida…, solo la luz de la derrota, del poder de las sombras es capaz de iluminar nuestras almas y nuestro pensamiento”.(PAG 70 DIÁOLOGO ENTRE VARYANO Y TI-ABP)

OPINIÓN PERSONAL:

Esta novela recuerda mucho por su trama inicial a la novela de R. R Martin, Juego de Tronos, con una lucha entre casas por el ascenso al trono. Las batallas me han gustado mucho como están construidas y desarrolladas; la estrategia militar utilizada y las formaciones tácticas, han sido muy instructivas.

La ambientación en la Edad Media es muy buena, sobre todo en las descripciones de las casas, de las indumentarias y las formas de comportarse de caballeros y damas. Aunque hay dos personajes femeninos que romperán con lo establecido: una es Sibni la Bella, esposa del monarca Ti-Abp, una mujer que se empodera, toma el control y se hace fuerte, (este personaje creo que va a dar mucho que hablar en las siguientes entregas de la saga Mythos, me recuerda mucho a Daenerys Targaryen de Juego de Tronos). Otro personaje femenino que rompe con la norma es Asa de Agmar, de las Ciudades Libres, ella es comandante de las compañías de exploradores de los jinetes libres, una mujer muy inteligente, fuerte y buena estratega. Entre los personajes masculinos, Amanmo de Darg es mi favorito, hermano de Sibni. Me encanta como el autor describe a este personaje, fuerte, inteligente y un caballero con buen fondo, como sus raíces: mitad anantai por parte paterna y mitad chindalië por parte materna.

La aparición de los uruks y de los primeros nacidos del pueblo chindalië son unos de los toques de fantasía que te encontrarás, aunque son breves capítulos en los que aparecen. El autor te los introduce muy bien en la novela y se centra más en las guerras del sur, pero sin duda alguna nos da una pequeña muestra de lo que nos vamos a encontrar en siguientes entregas, o eso espero como amante de la fantasía.

Las Guerras del Sur es una novela que recomiendo a partir de los 16 años y para aquellas personas que disfrutan de novelas épicas por la ambientación y la acción. A los que gustan de fantasía en esta novela se abre el apetito de más, que seguro que disfrutaremos en lo que está por llegar.

Reseña realizada por: María José Vicente Rodríguez

Puedes acceder a la compra de este libro en:

https://edicionespasser.com/store/product/las-guerras-del-sur

El secreto mejor guardado

Miguelín, como lo llamaban en casa, tenía un secreto guardado: ¡le encantaba bailar! Podía estar horas y horas haciendo videos de bailes. Cada uno era diferente al otro e iba aumentando la dificultad, luego los guardaba a buen recaudo en su ordenador, bien encriptados para que nadie pudiera verlo. Entrenaba a diario en su habitación pasos de diferentes tipos de bailes:  funky, hip- hop, incluso probó el jumpstyle.

Después de entrenar se preparaba un baile hasta que pensaba que ya quedaba perfecto o estaba muy cansado; luego se grababa en video y lo guardaba sin verlo. Nunca se había visto bailando porque era tremendamente tímido y por eso nadie conocía su secreto, ni siquiera sus padres. Pero pronto se dio cuenta que su habitación se le quedaba muy pequeña y necesitaba un espacio más grande donde poder entrenar. No le dejarían que se alejara mucho de su casa porque solo tenía diez años, así que después de pensarlo mucho debía tomar una decisión. Le contaría su secreto a su abuela, ella lo entendería, había sido bailarina profesional.

—Abuela, tengo que decirte una cosa muy importante para mí. No lo sabe nadie y necesito tu ayuda.— Miguelín estaba muy nervioso y no sabía cómo contarle a la abuela su secreto. — ¿Por las tardes podría venir a tu casa a entrenar?

—¿Y qué vas a entrenar y dónde? —El sudor empezó a correr por la frente de Miguelín, las manos ya le resbalaban, un nudo se le hizo en el estómago cuando la mujer sintió mucha curiosidad.

—Había pensado en tu sótano que es muy grande.

—Uy hijo, claro que sí puedes venir, pero el sótano está preparado como sala de baile. Debes tener cuidado con los espejos y con el suelo si vas a utilizar pelotas u otras cosas. Porque, ¿qué vas a entrenar?

—Esto, yo, yo, …—Miguelín no sabía cómo actuar.

—¡Hijo, arranca! ¡Dímelo ya! Debo saber qué harás abajo todos los días, tu madre me pedirá explicaciones y como comprenderás tendré que dárselas.

—Abuela, llevo bailando algunos años y mi habitación se ha quedado pequeña. Ni mis padres, ni nadie sabe que bailo.

—Ja, ja, ja eso te lo crees tú. Cariño mío, tus padres claro que lo saben y yo también. Demasiado tiempo has tardado en venir a mi casa. ¿Cómo crees que llega hasta a ti la música de hip hop y funky y el resto de música callejera que encuentras de forma casual en tu casa?

—¿Cómo que todos sabéis que bailo? ¿Cómo? —Miguelín no daba crédito a lo que escuchaba.

Por la cabeza le pasó que los padres habían roto la seguridad de su portátil o….

—Miguelín, hijo, no le des más vueltas a las cosas. El que te guste el baile es maravilloso y además lo haces de maravilla, te lo digo yo que entiendo de esto. Mi pasión por la danza contemporánea parece que hizo mella en ti cuando eras pequeño, pero dejaste de practicarlo por miedos e inseguridades, por tu timidez.

—Pero ¿cómo sabéis que bailo?

—Porque tu habitación da justo al patio delantero y te vemos por los grandes ventanales que tienes, hijo.—El niño se golpeó la cabeza con la mano, el asombro se dibujaba en su cara.

Es cierto que Miguelín encontraba cds o pen drives por diferentes lugares de la casa y los cogía para escucharlos. Luego investigaba qué tipo de música era y los bailes a los que se asociaban y luego practicaba con sus airpods con la música a toda pastilla. Cuando bailaba se abstraía tanto en su mundo que no veía nada más, ni a sus padres, ni a su abuela que lo observaba desde fuera.

—Hijo mío, aquí podrás practicar con la música que desees sin necesidad de estropear tu audición, ya no necesitarás esos auriculares tan raros que usas. Serás libre de bailar lo que desees. ¡Ah, por cierto! Invita a tu vecina Sofía, porque está deseando que le enseñes esos pasos de bounce o rocking del hip hop.

—Pero abuela, ¿cómo sabes esos pasos?¿Cómo sabe Sofía que…?

—Querido niño, sin que te dieras cuenta he ido guiando tus pasos.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Recuerdos

Recuerdos impregnados de aromas y sabores

momentos fugaces de una infancia

que corría entre montañas y jugaba entre aguas.

Caricias y besos alojados en los recuerdos

de aquellos amores que pudieron ser o fueron,

margaritas con su sí o no reinando en las decisiones

de aquellas batallas de amores,

unas perdidas

otras ganadas.

Tristezas y alegrías,

 luchas y derrotas

y la guadaña de la muerte

que quiso segar los recuerdos;

muchos fueron perdidos,

olvidados o escondidos.

La oscuridad acecha día a día

y solo tu mirada, niña,

aviva el calor que desprenden mis recuerdos.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Las estrellas de Rosa

Rosa soñaba desde pequeña con las estrellas porque la luz que desprendían espantaban sus miedos. Su universo era el universo.

Rosa quiso alcanzar las estrellas

Quiso alcanzar las estrellas para que la oscuridad no invadiera sus pesadillas. Rosa creció y creció, pero siempre su vigilia y sus sueños debían ser iluminados por una lamparita que la hicieran sentir segura: el sol, de día; la luna y las estrellas de noche, hasta que creyó que no solo debía alcanzar las estrellas, sino que era mejor atraparlas, así la luz siempre estarían con ella.

Creyó que no solo bastaba alcanzarlas, sino que necesitaba atrapar a las estrellas

¿Cómo conseguiría atraparlas? Inventó una linterna con la que proyectaría su haz de luz hacia la estrella que quería y en ese mismo instante la atraparía.

Cada noche salía más y más lejos con su linterna, pues las estrellas más cercanas no estaban, ya las poseía. Sus miedos fueron desapareciendo porque toda la luz del universo la almacenaba, sintiéndose acompañada.

Con su linterna ada noche atrapaba estrellas para sentirse segura

Pronto la oscuridad del cielo se hizo inmensa y Rosa se fijó una noche que la luna estaba muy triste.

—Luna, ¿por qué estás tan apagada? —Le preguntó Rosa atrapando su última estrella. —Mi luz es la misma de todas las noches, son las estrellas las que engrandecen mi brillo, pero ya no queda ni una con quien poder bailar y cantar. —Dijo la luna con la soledad grabada en su cara. —No tengo compañía para iluminar los sueños, que como tú, tienen otros niños.

Rosa se dio cuenta del error que había cometido, tenía que devolver las estrellas a su hogar. Sintió pánico, ya que sus miedos podían volver pero se armó con fuerza y valentía; cogió su linterna y se embarcó en un cohete con el que ascendería hasta más allá de la luna.

Rosa se embarcó con valentía en un cohete

Debía enfrentarse a la oscuridad.

Flotando en la negrura del cielo percibió el silencio, la tranquilidad. No había miedos, ni ruido en su mente, solo paz. Abrió su linterna dejando en libertad las estrellas que volvieron a brillar en el firmamento.

Volvió a sentir que la calma del universo era su universo.

Autora: María José Vicente Rodríguez

FANNY Y NIKI

Fanny, de sobrenombre “La Exploradora”, montada en su vehículo descolorido y maltrecho, Niki, investigaba volando bajo sobre Aguas Santas. No buscaba nada en concreto, solo observaba cada hueco, cada forma, cada espacio que llegaba a su retina y procesaba la información con rapidez, como si de un robot se tratara.

Algo llamo su atención, un objeto brillaba sobre Aguas Santas.

—Niki, pósate con suavidad, necesito ver qué es eso que brilla tanto. —Ordenó a su vehículo, que se lanzó atropelladamente sobre la superficie. —Menos mal que he dicho con suavidad, sino nos matamos aquí mismo, eres una auténtica chatarra. A ver cuando puedo cambiarte por algo mejorcito.

—¿Y cómo quieres que te trate con suavidad si quieres cambiarme por algo mejor?

—Pues sí que estás susceptible hoy, si lo llego a saber le pido prestado a Jairo su Mik.

Niki abrió el techo y disparó del asiento a Fanny, lanzándola por los aires. 

—¡Ey, estás hoy peligroso! ¿Se puede saber qué te pasa?

—Que, ¿qué me pasa? ¿Cuándo voy a tomar un alimento apropiado para mí? ¡Estoy harto de mondas de patatas, naranjas y carne podrida! Necesito algo de fuel, una buena gasolina o diésel. También podrías cambiar mis circuitos y ponerme eléctrico, te saldría más barato, ¡me podría cargar con la luz del sol!

—Eso, y por la noche no podríamos salir.

—Fanny, eres una humana ignorante. Puedo guardar la energía que voy absorbiendo, la almaceno. ¿Tú qué crees que voy haciendo con las podredumbres que me vas dando? ¡Almaceno su energía!, porque me das poco alimento. Encima me tengo que racionar. Me das una miseria. —Niki estaba apoyado sobre las ruedas delanteras y agitaba sus pequeñas alas, riñendo con ellas a Fanny.

—Bueno, ya veré cuando tengo pasta y te cambio.

—¡¡¡¿Qué me cambias?!!! ¡¡¡A que te vas andando!!!

—Vale, vale, ¡anda toma una chocolatina!  A ver si te animas. —Fanny le lanzó el chocolate y Niki abrió su depósito y lo cazó al instante, triturándolo con suavidad.

—Eso si lo haces con delicadeza, ¿no? — Antes de que el otro contestara Fanny se dio la vuelta en dirección hacia el objeto brillante.

Fue despacio, tanteando el terreno, nunca se sabía lo que se podía encontrar en Aguas Santas. Se agachó y se deslizó por el suelo hasta llegar al lugar de donde provenía el brillo. Sacó un cuchillo de su mochila y dio un golpe seco sobre el terreno transparente que se abrió de golpe sin resquebrajarse, situaciones imprevistas solían suceder en Aguas Santas.

—Niki, acércate. Necesito que introduzcas tu tubo inyector y absorbas el objeto por esta abertura, no me fío de meter ahí dentro el brazo. 

—Claro, tú no te atreves y me pides que pierda mi tubo ¿no? —A pesar de las quejas, Niki no iba a permitir que Fanny corriera peligro alguno.

 Introdujo el inyector. Todo alrededor era líquido. Tomó una muestra y al instante lo analizó: era agua con un alto contenido en sodio.

—Fanny, todo esto está cubierto de agua muy salada, en un porcentaje muy elevado. La temperatura es la misma del exterior, no hay variación alguna. Cógelo. — Niki le dejó el objeto encima de la mano con mucho cuidado.

En unos segundos dejó de brillar.

—Qué extraño, ha dejado de brillar. —Fanny sacó un vaso de lata de su bolso y lo introdujo en el agujero llenándolo del agua salada y lo vertió poco a poco sobre el objeto; éste comenzó a lanzar pequeños destellos de luz verde.

Lo extraído del lugar era una figura rugosa con forma cónica, parecido a un huevo, con líneas horizontales y entre sus separaciones aparecían diferentes dibujos parecidos a las runas y símbolos egipcios. Fanny lo cogió por cada extremo y se giró al presionarlo. Bajó a la siguiente línea e intentó moverlo, pero el huevo no hizo nada.

—Fanny, está ya seco, el primer giro se ha realizado porque aún tenía restos de agua salada.

—Abre el maletero, por favor, voy a coger el cuenco Fíber. Es transparente y lo podemos llenar de agua y ver cómo reacciona esto, el mismo cuenco no dejará que escape ni una sola gota.

Fanny introdujo en el cuenco el objeto y lo llenó de agua, con las manos comenzó a girar el huevo por las líneas horizontales. Cada una de ellas emitía un color distinto, unos más brillantes que otros y emitían sonidos muy atrayentes con unas notas unas más agudas, otras más graves.

—Es un juguete muy bonito, ¿no crees Niki?

—Fa, fan, fann, Fanny, mírate— Niki le mostró el espejo y la muchacha pudo ver su reflejo todo cambiado.

Los pelos los tenía morados, los ojos se le habían vuelto naranjas y verdes, los brazos y piernas los tenía en tonos que iban desde celestes a los azules más oscuros y su cara era amarilla y gris. Todo su cuerpo estaba cubierto de multitud de ondas de todos los colores del arcoíris.

Cada color se asoció a un sonido y modificó el cuerpo de Fanny según la energía que emanaba de él.

—Niki, inténtalo tú, ¿podrás ser capaz?

El vehículo cogió el objeto con la punta de sus alas, que extendieron unos finos filamentos similares a la función de unos dedos, presionó con cuidado dentro del cuenco Fíber y comenzó a girar, pero ningún cambio se produjo. Por más que lo intentaba el huevo no se movía, ni emitía ningún sonido.

—Este objeto reacciona tan solo con los humanos, o al menos, al contacto con un ser vivo. —La voz de Niki sonaba un poco triste, —mírate, tu color empieza a desaparecer, no es duradero.

—Vamos a intentarlo los dos juntos, tú coges por una parte y yo giro por otra a ver qué sucede. —Intentó animarlo Fanny, —Pero antes déjame rociarte con un poco del agua salada.

Así lo hicieron, un giro a la derecha y otro a la izquierda y se creó una autentica armonía de sonidos que se reflejaron en el cuerpo de Fanny y en la carrocería de Niki. Pero algo más sucedió: Niki cambió por completo su aspecto; sus ruedas, alas y motor cambiaron por completo, ya no tenía nada que envidiar a los mejores y nuevos modelos de auto-aviones. Solo sintió mucha sed. Un tubo salió de su depósito y se introdujo en la abertura por donde habían recogido el objeto brillante, se sumergió y se llenó de aquel agua que le daba cada vez más resplandor.

—¿Qué te parece si lo llamamos Hovoluz? — Le preguntó Fanny a Niki con el objeto brillante sobre las manos.

—Como si te importara lo que a mí me parece.— Niki  le guiñó un ojo y le sacó la lengua.

—Después de todo, sigues siendo el mismo. —Fanny se abrazó muy fuerte al morro multicolor del auto-avión.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Imagen: Pixabay

Alzarse

Si los restos que ves

hoy se levantan,

el miedo, te acorralaría.

Mis lágrimas modelarán

lo que dejaste pertrecho,

forjando nueva vida.

Esculpida desde el dolor,

me alzaré.

Más corre,

pues mi nuevo poder

llegará a ti,

te envolverá.

Quién sabe qué pasará.

Pasó lo que debió ocurrir.

Me fortifiqué.

Construí una muralla

de los restos que despojaste.

Me alcé,

te destruí.

Solo quedó de ti

justo lo que eras,

escoria.

De mi corazón brotó

el poder

de sentirme en libertad.

Dispuesta a encontrar

a quien volver a amar.

Autora: María José Vicente Rodríguez.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑