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La pestaña perdida

Iris y Aro lloraban en el prado.

—¿Qué os ha pasado?—

La verruga Verru

preocupada preguntaba.

Los ojos Iris y Aro lloraban por la pérdida de su pestaña

Que una pestaña ha volado

y no la encontramos.

—No os preocupéis, ya nacerá

otra pestaña tan pesada

como una castaña.

¡Queremos nuestra pestaña!

¡Sin ella no somos nada!

¡¡¡Dejad de llorar!!!

¡¡¡Dejad de buscar!!!

que otra pestaña nacerá

La verruga Verru algo ocultaba

mas una brisa sopló y la hizo

estornudar.

¡Atchis!

La verruga Verru también perdió su pelo, que era la pestaña perdida de Iris y Aro

Un pelo de la verruga de Verru

salió disparada,

mas resultó ser la pestaña

de Iris y Aro,

y tan rizada.

Autora: María José Vicente Rodríguez

Reseña de la novela Antares

TÍTULO: Antares

AUTOR: Francisco Díaz Valladares

AÑO DE EDICIÓN: 2012

EDITORIAL: Edelvives

Nº DE PÁGINAS: 208

EDAD RECOMENDADA: A partir de 14 años

Esta novela de narrativa juvenil obtuvo el XII Premio Alandar, en 2012. Antares es un libro de lectura ágil con una temática que te atrapa desde las primeras líneas, una aventura en alta mar donde se lucha contra el mar y las tormentas y, quién sabe, que otros peligros te encontrarás. Es una novela de escenas rápidas y con abundantes descripciones que te sumergen en la trama. Te adentrarás en el barco como un miembro más de la tripulación, sufriendo todos los peligros que ocurren.

Los personajes van evolucionando con respecto a la trama, resolviendo de forma satisfactoria los peligros que van sucediendo uno tras otro. Te encontrarás a Keka, la protagonista y a su tripulación, formada por seis hombres.

Keka, una joven de casi quince años, nieta e hija de marinos, nos introduce en la narración con la frescura de una adolescente. Nos cuenta una aventura vivida de primera mano en diecinueve capítulos. Son capítulos cortos y tiene un glosario final donde puedes consultar la terminología naviera que se utiliza en la novela.

«Las bombas de achique siguen funcionando bien y estamos logrando mantener a raya la vía de agua, pero uno de los motores ha empezado a darnos problemas».

El padre de Keka, el capitán Moíños, es el patrón de un remolcador de altura, el Antares, de la Autoridad Portuaria de Algeciras. Él debe salir con su tripulación para rescatar a un pesquero que está en apuros. Keka, decide hacer novillos del instituto para despedirse del padre y, de camino, ver al chico que le gusta, Abdú. Cuando llega al Antares no hay nadie y se cuela en el barco, quedándose dormida. Cuando despertó, había pasado unas horas y estaban en alta mar, lo que supondría un gran problema para el capitán, pues no estaba permitido que ninguna persona ajena a la tripulación estuviera en el barco.

De esta situación de partida, Keka realiza una serie de aprendizajes, que recuerdan a los aprendizajes de los héroes, como Ulises y Hércules. Muchas emociones afloran en esta travesía.

1º Aprendizaje: Toda acción tiene consecuencias

Cuando el capitán vio en su camarote a su hija, la preocupación lo invadió, pues debía responder a su trabajo y el tiempo empeoraría, con su hija allí, todo podía cambiar.

 «Me dolió verle apretar la mandíbula en aquel gesto de preocupación e impotencia. Todo por mi culpa”.

Keka siente culpabilidad, puso al padre en una encrucijada, pues si él daba la vuelta para dejarla en casa, muchas personas podían morir, por lo que consigue interiorizar que todo tiene unas consecuencias.

2º Aprendizaje: La importancia del trabajo en equipo.

Pronto empieza una tormenta y en poco tiempo se va haciendo cada vez más ruda.

«El Antares cabalgaba entre las olas (…) dirigiéndose hacia aquel brumoso y tétrico horizonte».

Keka descubre lo que es el miedo por lo que se avecina y por lo que están viviendo. Fue muy importante para ella ver cómo la tripulación se enfrenta a ello trabajando en equipo.

3º aprendizaje: Amor incondicional.

Suceden diferentes situaciones peligrosas en las que cada miembro de la tripulación es capaz de dar la vida por el otro. Aprenderá a sacar de ella la fuerza necesaria para luchar y proteger a los demás.

«La chica, el jefe de máquinas y cualquier miembro del barco deben acudir inmediatamente a la cabina de mando. Si dentro de un minuto no están aquí, empezaré a matar al resto de la tripulación. Y para que comprobéis que no hablo en broma, aquí tenéis una muestra».

4º Aprendizaje: Solidaridad.

Keka descubre la existencia de piratas que trafican con personas y conoce cómo viven los inmigrantes hacinados. Los buques Fantasmas transportan a cientos de personas inmigrantes que se juegan la vida para llegar a nuestro país.

“Mientras pasábamos, nos miraban con ojos aterrados (…) Nunca olvidaré la tristeza de aquellos rostros, la incertidumbre, la desesperanza”.

En definitiva, es una novela indispensable en tu biblioteca si eres una persona apasionada de la aventura. Es apropiada tanto para adultos como para jóvenes. Es de fácil lectura gracias al ritmo de los diálogos y la acción que se va produciendo. Es un libro que, a pesar de contar con vocabulario muy específico del mar, se entiende a la perfección. Me parece una novela muy bien escrita, con descripciones necesarias para entender bien la trama. Trata temas actuales y bien documentado.

Reseña realizada por: María José Vicente Rodríguez

Reseña de Las Guerras del Sur

TÍTULO: Las Guerras del Sur.

AUTOR: Martin Lee

AÑO DE EDICIÓN: 2021

EDITORIAL: Ediciones Passer

Nº DE PÁGINAS: 630

SINOPSIS:

Las Guerras del sur, nos cuenta como occidente se desangra en una guerra fratricida. Las grandes casas de Luominem se enfrentarán entre sí motivados por la codicia del trono jaaladrin, mientras una sombra acecha a las tierras de Gimlond y amenaza el mundo que conocen. ¿Será el fin de la era anatai?

Sombra, traición e intrigas desembocarán en crueles batallas por su dominio, en esas batallas se involucran antiguas razas, seres mitológicos y antiguos dioses que habitan en las mágicas tierras de Luominem.

La reina Sibni está esclavizada por su esposo, un Thal que la desprecia, pero algo dentro de ella la llama desde tierras lejanas. ¿Podrá Sibni liberarse de las cadenas que la oprimen? ¿Qué poderosa fuerza puede hacer que una esclava se convierta en la emperatriz más poderosa de ambos continentes?

Esta novela de fantasía épica, de alta fantasía, es el tomo I de la saga Mythos. En ella te adentras en el mundo de las tierras de Luominem, donde Martin Lee te invita a luchar por el poder; sentirás la traición, la codicia y también el amor.

Te transporta a la Edad Media creando una ambientación perfecta con descripciones magistrales; donde admirarás la belleza de sus palacios y de sus territorios. Los capítulos son cortos, de lectura fluida aun a pesar de utilizar un lenguaje adecuado a la época.

“…un palacio construido en fino mármol rojo con una tira de arcos y columnatas de mármol blanco, con antiguas oraciones a los dioses grabadas en cada una de ellas, que confluían en la plaza central de la ciudad, …”(PAG 48)

“Sibni se acercó al balcón del norte y notó en la cara la fresca brisa vivificante de la mañana. El astro rey nacía de entre unas bellas nubes que se inflamaban con un ardiente color rojizo, dándoles aspecto y talla de bellas formas” .(PAG 23)

Existe una línea temporal donde se desarrolla la historia, aunque la narración va dando saltos de un lugar a otro. En los primeros capítulos, el autor, te presenta las diferentes casas y su situación territorial (existe un dosier al final del libro donde te da más información de cada una de ellas); posteriormente te introduce los conflictos que se van a ir sucediendo en diferentes lugares de las tierras de Luominem, así como los lazos de sangre que se realizan con matrimonios concertados por la lucha del poder. Al final, el autor, te hará luchar en cada una de las batallas que se desarrollan, donde la estrategia militar será imprescindible; conocerás formaciones en bloque, en pinza, o cuña. Con las tácticas iberienses Martin Lee te hará partícipe de Las Guerras del Sur con una narración rápida, detallada y cruenta.

“Las estrellas, escondidas, parecían querer volver sus ojos en otra dirección. Los invasores habían llegado”.(PAG 563)

Además de la temática bélica, van a ser esenciales en la trama el culto a la diosa Inhi, por un lado, y el culto a los seis dioses de Amarth, por otro, ya que sus seguidores buscan la imposición de sus creencias.

Son muchos los personajes que aparecen, distribuidos por diferentes familias o casas y que prestan, o no, vasallaje al monarca, o thal, Ti-Abp y su esposa Sibni la Bella. Cada casa tiene su emblema, blasón, su razón de ser y su lema. Entre los personajes te encontrarás con razas diferentes: los anatai (a los que pertenecen la mayoría de las casas); los primeros nacidos son el pueblo chindalië, (casi inmortales, con fuerza, sabiduría, sanadores; podrían considerarse como los elfos de Tolkien en el Señor de los Anillos) y los uruks (serían como los orcos de Tolkien).

La fuerza, la magia y la oscuridad son los aspectos mágicos y de fantasía que Martin Lee presenta con sus personajes; cargados de belleza unos y de miseria otros.

“Profundas fueron las heridas que las hordas del Señor Oscuro nos regalaron, pero más profundo es el sentimiento de pérdida…, solo la luz de la derrota, del poder de las sombras es capaz de iluminar nuestras almas y nuestro pensamiento”.(PAG 70 DIÁOLOGO ENTRE VARYANO Y TI-ABP)

OPINIÓN PERSONAL:

Esta novela recuerda mucho por su trama inicial a la novela de R. R Martin, Juego de Tronos, con una lucha entre casas por el ascenso al trono. Las batallas me han gustado mucho como están construidas y desarrolladas; la estrategia militar utilizada y las formaciones tácticas, han sido muy instructivas.

La ambientación en la Edad Media es muy buena, sobre todo en las descripciones de las casas, de las indumentarias y las formas de comportarse de caballeros y damas. Aunque hay dos personajes femeninos que romperán con lo establecido: una es Sibni la Bella, esposa del monarca Ti-Abp, una mujer que se empodera, toma el control y se hace fuerte, (este personaje creo que va a dar mucho que hablar en las siguientes entregas de la saga Mythos, me recuerda mucho a Daenerys Targaryen de Juego de Tronos). Otro personaje femenino que rompe con la norma es Asa de Agmar, de las Ciudades Libres, ella es comandante de las compañías de exploradores de los jinetes libres, una mujer muy inteligente, fuerte y buena estratega. Entre los personajes masculinos, Amanmo de Darg es mi favorito, hermano de Sibni. Me encanta como el autor describe a este personaje, fuerte, inteligente y un caballero con buen fondo, como sus raíces: mitad anantai por parte paterna y mitad chindalië por parte materna.

La aparición de los uruks y de los primeros nacidos del pueblo chindalië son unos de los toques de fantasía que te encontrarás, aunque son breves capítulos en los que aparecen. El autor te los introduce muy bien en la novela y se centra más en las guerras del sur, pero sin duda alguna nos da una pequeña muestra de lo que nos vamos a encontrar en siguientes entregas, o eso espero como amante de la fantasía.

Las Guerras del Sur es una novela que recomiendo a partir de los 16 años y para aquellas personas que disfrutan de novelas épicas por la ambientación y la acción. A los que gustan de fantasía en esta novela se abre el apetito de más, que seguro que disfrutaremos en lo que está por llegar.

Reseña realizada por: María José Vicente Rodríguez

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— Revista Cometas de papel

“Requisito indispensable: noche de luna llena”. En el libro no se especificaba la época del año, así que allí me encontraba leyendo en voz alta delante de mi caldero viejo y muy usado que había pertenecido a mi abuela. Ya tenía preparados todos los ingredientes y estaba dispuesta a elaborar mi hechizo.             “Conjuro de […]

— Revista Cometas de papel

ARNOLD

Llegó a Málaga en un vuelo desde California a las tres menos cuarto de la madrugada del lunes nueve de enero. Tiene 46 años, Arnold es un holandés guapo, atractivo, inteligente y engreído.

            Estudió medicina, se especializó en neurología y posteriormente optó por la ingeniería biomédica a la que dedicó todos sus proyectos de investigación, estableciéndose en el Distrito Centro de Málaga en la Costa del Sol. En California participó de simposios y dio a conocer sus avances pioneros; los Microchips Neuronales: cambios en la conducta. Estos le dieron fama como profesional y fue el ponente principal de todas las investigaciones en neurociencia que se llevan a cabo en España, ese viaje fue muy gratificante, porque lo consagró como eminencia en su campo a nivel mundial.

            Cuando llegara a casa lo primero que haría sería darse una buena ducha. Su cuerpo aún emanaba el olor de aquella muchacha bonita. Estaba felizmente casado con Clara desde hacía siete años, era una mujer preciosa, dulce y encantadora; pero en algunos viajes se permitía ciertos escarceos amorosos — ¡Madre mía, que agotado me siento! ¿Será gripe? Creo que tengo fiebre y no paro de estornudar— En ese momento avisaron que comenzaba el aterrizaje. 

            Él hubiera deseado llegar antes a Málaga pero salieron con retraso y la descompensación horaria lo tendría  aletargado todo el día.

            Cuatro y cuarto de la madrugada, menudo día le quedaba, necesitaba al menos dormir unas tres horas, entraba a trabajar a las ocho y media.

            Arnold entró sigilosamente en casa, se duchó y acostó cuando su mujer lo sintió a su lado, se acurrucó junto a él y sin decir ni una palabra comenzaron las caricias. No sabía si podría responder con lo cansado que se encontraba. Jamás había echado un polvo tan silencioso.

            Ese agotamiento era extraño, se levantó después de descansar cerca de dos horas y al mirarse en el espejo observó un rictus diferente, tenía el ojo derecho paralizado y estaba falto de energía.

            Al llegar a la universidad pidió a su secretaria el plan de trabajo del día programado por el departamento, la voz no le salió. No era afonía, sus cuerdas vocales no le permitían emitir ningún sonido. Algo iba mal,  muy mal, primero la expresión de su rostro, luego estornudos constantes, el cansancio y ahora la inexistencia, ya no de palabras, sino también de sonidos.

            La secretaria al observarlo y pensando en la posibilidad de un ictus llamó inmediatamente al 112, servicio de emergencias.

            Arnold se desplomó en el suelo perdiendo la conciencia. Cuando despertó supo en seguida que se encontraba en el hospital El Clínico. Todo era un caos, sólo veía mucha crispación, intentó llamar la atención, gritaba en su mente porque su cuerpo era incapaz de moverse y no emitía sonido alguno. Era tal la desesperación suya y la que observaba que no llegaba a entender nada. Vio el gran reloj en la sala de espera: era las nueve y veinte de la mañana.

            Alguien llegó, le puso una inyección para tranquilizarlo  a los pocos minutos cayó en un sueño profundo.

            Cuando volvió en sí notó que su cuerpo comenzaba a moverlo, al abrir los ojos observó que estaba en una sala de aislamiento del hospital, en la Sala de Presión Negativa, donde tantas veces había dirigido proyectos. Era una sala para infectocontagiosos y no se encontraba sólo, había al menos diez camillas más, lo cual rompía con la normativa;  estas salas son de uso exclusivo individual, supuso que algo malo ocurría.

Qué sorpresa se llevó cuando vio a su compañera Silvi, también neurocirujana; aunque poco podía ver de ella, su cuerpo estaba entero cubierto por el protocolo   establecido para ello: llevaba un mono de trabajo que le cubría desde la cabeza a los pies, guantes hasta el codo de gran grosor y una máscara de cristal que le permitía cubrir la cara. Le acompañaban Javier, especialista en enfermedades infecto-contagiosas y Doc, médico internista. Todos pertenecían a su equipo de investigación. Se acercaron a Arnold y tras una exploración física comenzaron a explicarle que el ingreso en urgencias por un ictus fue descartado por diferentes pruebas médicas a las que le sometieron: resonancia magnética,  electrocardiograma, analíticas,…“¡Como si él no supiera las pruebas médicas que necesitaba!”.

            Con gestos indicó que quería escribir. Le pasaron su propio historial, lo leyó y comenzó a redactar —¿Qué hora es?, ¿todos mismos síntomas?, ¿quiénes son? ¿gripe aviar? —Todo ello lo escribió con mucha dificultad y lo más apresuradamente que pudo.

            —Arnold, son las trece y dos minutos del lunes nueve de enero. Todos los pacientes tienen los mismos síntomas que tú, pero tienen más acusado la movilidad, mayor parálisis, sin voz ni existencia de sonido. Está Clara, tu secretaria Ana—   contestó a sus preguntas Silvi y se emocionó al decir el nombre de ella, era su pareja —Felipe el pulidor de la universidad, el resto… son conocidos; y hemos tenido que abrir el ala antigua y poner cuatro Salas más de Presión Negativa con diez camas en cada una de ellas. Entraste en el hospital a las nueve y doce minutos de la mañana.

            —Parece ser un virus que ha provocado trastornos neuronales importantes: la emisión de sonidos y la parálisis; creemos que es una mutación de algún virus tipo gripe— Javier  continuó con el resto de detalles.

            En ese momento Doc estornudó varias veces seguidas, se miraron unos a otros y Javier pulsó el botón de emergencia rápidamente, acudieron dos enfermeros con otra camilla —¡Doc háblanos!— gritó cogiéndolo entre los brazos porque se desplomaba su compañero.

            Las personas del avión fueron todas portadoras de la gripe CK, como lo llamaron, a las ocho y media de la tarde se confirmó la pandemia, no solo en España.

            A las doce menos un minuto de la noche del lunes nueve de enero  toda la población fue infectada por la gripe CK. En el mundo dejó de oírse la palabra y desapareció todo tipo de expresión de facial y corporal. Parecía que se trataran de autómatas.

            Sólo Arnold y los viajeros del vuelo 8 745 procedente de California consiguieron mantener sus expresiones faciales. ¿Por qué?

Autora: María José Vicente Rodríguez.

#TallerLetrasyErroresCompartidos

Ejercicio 1- AventuraNarrativa1000

EL JUEGO DEL ARPA

(#RetoLesTodes#RetoBurdick)

Soy Alex. He dedicado parte de  mi vida a estudiar para ser estadístico. Ahora soy jugador, amante de la música y cazador de retos. Juego  a ganar consiguiéndolo siempre.

             Cuando hube acabado la carrera con mención honorífica me lancé a la búsqueda de lo que más me gustaba, el mundo de la probabilidad, encontrando mi hueco en los juegos de naipes. Indagar y participar en retos más complejos era el objetivo diario, hasta que me  hice con un nombre en este mundo y participé en desafíos cada vez más complejos y lucrativos.

            Llegó un momento en el que empezaba a alternar con individuos  de un estatus social muy alto y me buscaban para participar en timbas reservadas para un elenco de personas muy cultivadas y refinadas.

            Como he dicho antes, mi otra pasión es la música, he conseguido una colección de arpas de las más  bellas y valiosas que se puedan tener. Cuando ejecuto piezas musicales en algunos de ellos es tal la sensibilidad que aflora de mis manos que me transportan a mundos excepcionales y esto me apasiona.

            En una partida conocí a Pierre, un francés afincado en España que conociendo mi afición por el arpa me invitó a su palacete  al mayor desafío que jamás había jugado. Recibí la convocatoria en mano a través de un mensajero diferente a lo visto con anterioridad, después pude comprobar que se trataba de uno de sus numerosos guardaespaldas. El mensaje, misterioso desde principio a fin, señalaba una hora, las nueve de la noche; un lugar, Parque Europa de Torrejon de Ardoz y una foto, la Fontana de Trevi.

            Cuando llegué al lugar establecido un chico que venía en bicicleta me tendió otra nota: Gastrobar Andal. Di vueltas por los alrededores del parque hasta que lo encontré  y en la puerta un coche negro con las lunas tintadas abrió sus puertas y me invitaron a entrar. Desde dentro no se veía el exterior. A las diez de la noche llegamos cinco coches idénticos. De ellos fueron bajando los cinco mejores jugadores del mundo de poker, con dos de ellos tuve el placer de jugar y vencerles. El lugar, escalofriante al mismo tiempo que magnífico.

            Nos condujeron por un pasadizo iluminado por antorchas como si  nos adentráramos en la época medieval hasta llegar a un sótano. Las paredes rezumaban frialdad, todo permanecía oscuro salvo una gran mesa de juego en el centro de la sala y un caballete con un gran cuadro sobre él  cubierto por un lienzo rojo de terciopelo. Nos fueron acomodando alrededor. Nadie hablaba. Cuando estuvimos sentados llegó Pierre seguido de dos guardaespaldas y nos explicó las normas del Juego del Arpa.

            Comenzaba con una apuesta de 1.500.ooo de euros y no iba en ascenso, sino disminuyendo en cada jugada. Era una partida única, un juego parecido al póker pero al mismo tiempo contrario. Se jugaba con tres barajas, lo que imposibilitaría el conteo de cartas, también el cálculo de probabilidades. Había dos premios: uno para el perdedor y otro para el ganador.

            El triunfador se quedaría con el premio en metálico que quedara sobre la mesa, se estimaba que alrededor del millón de euros siendo la apuesta más alta en la que había participado. Pero venía con un  inconveniente, si ganabas tenías un plazo de treinta y seis horas para quitarte la vida. Tenías que suicidarte. Las facciones de todos se ensombrecieron por el miedo, los cuerpos se tensaron y mis nervios se crisparon.

            La persona que perdiera se quedaba con el cuadro que descubrieron. Se veía un bosque mediado por un río de aguas tranquilas y en una orilla, encima de una sombría  roca un arpa, tallado en una madera noble y sencilla, como a mí me gustaban.

             Pierre nos habló de la leyenda que enmascaraba el cuadro —Este arpa es único en el mundo, capaz de hacer sonar melodías inimaginables, os preguntareis cómo es posible — enseñó una pequeña llave de color bronce — el cuadro tiene una pequeña abertura en la que entra a la perfección esta llave, es la entrada a un portal que te conecta a otra realidad, permite acceder a esa dimensión y en consecuencia al Arpa.

            Así que es verdad, es realmente cierto. Conocía de su existencia pero nunca lo encontré, pensé.

            —Pero tiene un precio ese acceso, una vida, aquella del jugador que gane esta partida. Todos, sin excepción, además de ser extraordinarios jugadores sois apasionados de la música y por ello valorareis el precio de este cuadro. Además se requiere un gran esfuerzo por vuestra parte porque estáis acostumbrados a triunfar y  aquí os estoy retando a perder. Ahora os pasarán unos documentos que tendréis que firmar, es un contrato de sangre. La persona que no quiera participar será acompañada a la salida y llevada a su origen. El que continúe tendrá  que llegar hasta el final. Es el momento de tomar la gran decisión de vuestra vida, vivir y perder o ganar y morir.

            Uno de los escoltas nos repartió los contratos. Todos nos mirábamos, el orgullo podía más que nuestras conciencias. Firmamos.

            — ¡Qué comience el Juego del Arpa!— clamó Pierre animándonos con las manos y con una sonrisa socarrona.

            De madrugada  llegué a casa con 1.200.000 euros, otra partida ganada.

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